La bellota se convierte en el principal sustento del puerco durante los meses de la montanera, desde noviembre hasta marzo, coincidiendo con la caída del fruto de los árboles.
Los diferentes árboles producen diferentes tipos de bellota, desde más alargadas a las que son más achaparradas, de colores verdes cuando aún están en el árbol, pasando al marrón cuando llegan a su punto óptimo de maduración.
Todas las bellotas tienen tres partes diferenciadas, que son la cúpula, el estigma y la nuez. La parte de la nuez, que es la que contiene la semilla, es la parte de la que se alimenta el cerdo.
Y es que los cerdos, para llegar a esa nuez, pelan la bellota. Esto se debe a que la cúpula y el estigma contienen una gran cantidad de taninos, que son irritantes para el tracto digestivo y por lo tanto, evitan esa parte de la bellota.
La gran cantidad de ácido oleico que está presente en la bellota, casi un 80% de la grasa acumulada en estos frutos, hace que el nivel de colesterol que presenta este fruto no sea elevado, pasando esta cualidad a las patas curadas de los cerdos.
Además, junto con el ejercicio que realizan en la dehesa, se consigue dar una textura, con su grasa infiltrada entre los músculos, le da un sabor que hace que su calidad se vea aumentada, dando lugar, además de las razas, a las diferentes denominaciones de cada clase de jamón que podemos encontrar en el mercado.
Desde las que han consumido menos de estas bellotas, partiendo siempre de la base de que estamos hablando de la raza ibérica, tenemos el jamón de Cebo, pasando por el jamón de Cebo de Campo, el jamón de bellota 50% ibérico y el de mayor calidad, el jamón 100% ibérico.
Ya sabes que puedes adquirir cualquiera de ellos en nuestras tiendas, tanto físicas, como online.
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