Congelado de embutido

En ocasiones nos encontramos con que nos juntamos con bastantes productos cárnicos, ya sea porque nos los han regalado o simplemente no lo vamos a consumir en un plazo corto de tiempo. Por eso, a veces, debemos congelar el embutido si no lo vamos a consumir, para evitar que se eche a perder. 

A pesar de que no es la acción más recomendable para conservar el embutido, ya que congelar estos productos pueden modificar las cualidades de los productos, provocando que esos productos tengan una textura diferente. 

Congelar el embutido es una práctica que se lleva realizando desde hace tiempo, ya que no todo el mundo puede mantener el producto ya curado en un lugar específico para esta función. 

En las matanzas caseras, cuando se ha embutido una gran cantidad de carne, por norma general, se suele utilizar esta técnica para poder disfrutar de un buen embutido durante todo el año. 

Antes de congelarlo, el embutido debe haber pasado por todo el proceso de curación, ya que, si no, estropearíamos la carne y, obviamente al descongelarlo, la pieza estará cruda. 

Congelado de embutido

Congelar embutidos/embutido-envasado-vacio-mencas-blogPara poder realizar este proceso de congelado en un congelador doméstico, debemos asegurarnos que tenga la potencia y el espacio suficiente para poder realizar el congelado correctamente y no se eche a perder ninguna pieza. 

Además, debe estar limpio, para evitar que coja impurezas o adquiera sabores de otros productos que están o han estado en el congelador. 

Al congelarlo, lo ideal sería que los embutidos estén previamente envasados al vacío, y a poder ser, individualmente. Como mínimo deberían estar envueltos en papel film, para evitar que unas piezas se peguen a otras y poder descongelar la cantidad que necesitas.  

La potencia, como te hemos comentado antes tiene un gran papel en su correcta conservación, ya que la pieza debe congelarse lo más rápido posible, así no se perderán sus propiedades en el proceso. A ser posible, lo mejor es que sea la pieza entera, que hacerlo en lonchas o cortada en porciones más pequeñas. 

En el caso de optar por congelar en lonchas o partes más pequeñas, separa las lonchas con film transparente para que luego su descongelado se haga de forma correcta. 

La mejor opción sería utilizar algún tipo de congelador profesional, que alcanzan unas temperaturas más bajas, llegando hasta los -70ºC, permitiendo que se mantengan en mejor estado durante más tiempo. Pero este tipo de congeladores no son para el uso doméstico por lo que vamos a descartar esta opción. 

Otra de las razones por las que congelar el embutido o el jamón, es para evitar contraer alguna enfermedad, en este caso la toxoplasmosis, al igual que se hace con el pescado y el anisakis. Se hace con vistas a que estos productos los puedan consumir las embarazadas, pero nosotros siempre aconsejamos antes consultar con tu médico, ya que ellos te podrán orientar mejor en estos casos. 

Descongelar el embutido

No tiene mucho misterio el descongelado. Se puede hacer dejándolo fuera del congelador durante el periodo necesario para que se vuelva a su estado previo a la congelación, o bien, dejando la pieza descongelarse de forma lenta en el frigorífico hasta que esté completamente descongelado. 

Para nosotros, la opción de descongelarlo de forma lenta en el frigorífico es mejor que hacerlo a temperatura ambiente. Tiene el inconveniente de que se va a demorar más en el descongelado, pero de esta forma evitaremos que se puedan formar bacterias o se pueda estropear el producto. 

Una vez que se ha descongelado completamente en la nevera, entonces ya lo podemos sacar a temperatura ambiente para que atempere y vuelva a tener esas cualidades de textura y sabor que tenían antes de congelarlo. O por lo menos, acercarse lo más posible a ese estado. 

Lo que nunca, nunca, y repito nunca, debe hacerse, es utilizar el microondas para una descongelación rápida. Sé previsor a la hora de necesitar el embutido y sácalo con tiempo del congelador. Si lo introduces en el microondas, sus cualidades y su textura no tendrán nada que ver con la calidad del producto antes del proceso de congelado.

¿Y si queremos congelar jamón?

jamon-envasado-vacio-mencas-blogAunque no es la solución más recomendable, ya que puede perder algunas de sus características organolépticas, en ocasiones es la mejor forma de conseguir mantener la pieza en el mejor estado de conservación sin que se eche a perder. 

Sobre todo, suele ocurrir con el jamón sobrante de algún tipo de evento, ya que el jamón que tenemos en casa solemos cortar lo que necesitamos en el momento, o la cantidad que nos apetezca. 

Una opción es utilizarlo en algún tipo de guiso, o para croquetas o cualquier otra receta, pero en el caso de que tengamos mucho, pues la opción de congelarlo siempre estará ahí. 

Lo mejor sería congelar la pieza entera, pero obviamente no tenemos un congelador industrial para poder hacerlo. Así que podemos congelar grandes trozos sin cortar, y al igual que pasa con el embutido, si está previamente envasado al vacío, pues mejor que mejor. 

Antes os hemos hablado de la toxoplasmosis y de la relación con el congelado para lograr evitarla. En caso de las embarazadas en un tema muy serio, por eso hasta ahora los médicos recomendaban no consumir este tipo de carne durante el embarazo. A día de hoy los médicos ya no desaconsejan el jamón como parte de la alimentación, habiendo pasado previamente por el congelador. 

Y también como ocurre con los embutidos, al congelar el jamón, debe estar en su punto óptimo, ya que, si el jamón ya está estropeado o comienza a estarlo, el congelar la pieza no solucionará el problema, sino que es posible que cuando sea descongelado, el producto se deteriore más. 

Por eso, si el jamón ya se ha estropeado o solo quedan las partes más complicadas de extraer del hueso, nuestro consejo es que congeles esa carne que aún se puede aprovechar para futuros guisos o platos y adquirir uno nuevo para disfrutar de todo el sabor de un buen jamón. 

Ahora ya puedes decidir si te compensa el congelar el embutido o el jamón. 

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