Este año, la Semana Santa se presenta de un modo más que extraño, en una situación que nunca hemos vivido, con un confinamiento que no nos permite salir, por nuestro bien, y el del resto de ciudadanos.  

 

Precisamente en esta época, ya entrada la primavera, es cuando empezamos a salir más de casa a aprovechar la luz del día, ya que junto con una temperatura más cálida (en teoría) hemos realizado el cambio de hora lo que permite ese aumento de duración de luz diurna. 

 

Durante esta época, lo normal es estar hablando sobre las procesiones que se extienden por todo el territorio, junto con el comienzo de muchas festividades, sobre todo en el sur de la península. 

 

Y como nos toca quedarnos en casa y no poder hacer todas las visitas culturales y sociales que normalmente realizamos en este periodo, lo que, si podemos hacer, al disponer de mucho tiempo y estar en casa, es poder preparar muchos de los diferentes platos que son típicos en estas fechas. 

 

Prácticamente cada una de las provincias tiene un plato estrella en esta época, o el mismo, pero adaptado a los productos típicos de su zona. Nosotros os vamos a hablar de los que quizás sean más conocidos por todos. 

 

Sopas de Ajo 

 

También llamada sopa castellana, de origen en Castilla, plato con altos nutrientes. Según de la zona donde se cocine, llevará carne o no, pero como lo vamos a ver como un plato típico de Semana Santa, no vamos a introducir este ingrediente. 

 

Los ingredientes serían:  

 

Pan duro, de unos días antes a ser posible, ajos, aceite, pimentón, huevos y sal.  

 

Como veis son unos ingredientes muy básicos, de los que tenemos todos en las cocinas. Si quieres añadir carne, normalmente se utilizaría un taco de jamón, o chorizo. 

 

El lugar perfecto para cocinarlo es una cazuela de barro, donde se rehogan, con un poco de aceite, los ajos enteros. Se le añadirá el pan en rebanadas, el pimentón, agua y la sal. Lo dejamos cocinar durante unos 10 minutos y le añadimos los huevos, por encima, para que se vayan haciendo a la vez que la sopa. 

 

Para saber si la sopa está lista, simplemente hay que fijarse en la yema, que debe estar cuajada, entonces ya tenemos la sopa lista. Si os gusta más con la clara más líquida, el punto justo se coge cuando la clara se solidifica y se pone blanca. 

 

Dependiendo si te gustan más fuertes, puedes usar más ajos, y si la prefieres picante, el pimento debe ser de ese tipo. Eso ya queda para los gustos de cada uno. 

 

Patatas viudas a la riojana 

 

En esta ocasión nos desplazamos hasta La Rioja para descubrir unas patatas guisadas, que deben su nombre a la falta de carne en su elaboración. 

 

Los ingredientes para este plato son: 

 

Kilo de patatas, medio pimiento, media cebolla, dos dientes de ajo, pimentón, aceite, sal y una hoja de laurel. Como veis, son ingredientes que todos tenemos en nuestras despensas o frigoríficos, por lo que no teneis escusas para no probarlas. 

 

Se cascan las patatas y se pica la cebolla, el pimiento, y el ajo, que se van a dorar en una cazuela con un poco de ajo. Cuando la cebolla esté trasparente, se añaden las patatas chascadas, se añade el pimentón y la sal y se cubre con agua, dejándolas cocer unos 40 minutos. Si queremos, mientras cuece el agua, podemos añadir la hoja de laurel para darle más sabor. Una vez finalizado, se pone una pizca de pimentón y de aceite de oliva, y listos para servir 

 

Garbanzos con espinacas 

 

Y seguimos con los platos de cuchara. En este caso vamos a pasar a las legumbres con un potaje de garbanzo y espinacas.

  

El potaje es uno de los platos que más se cocinan en estas fechas, por las mil maneras que tienes de cocinarlos, además de saciar por completo a todos los comensales. 

 

Este plato, además de llevar bacalao que ha permanecido en sal, y que previo a su cocinado, lo recomendable es dejarlo en agua durante todo el día anterior, cambiando de vez en cuando el agua, para que se deshaga la sal y quede con su sabor correcto. Para su cocinado solo necesitamos algunos ingredientes más: garbanzos, espinacas, 2 cebollas, 4 dientes de ajo, 1 rebanada de pan, sal, pimentón y aceite de oliva. 

 

Para cocinarlos, rehogamos los ajos con las cebollas y se añaden los garbanzos, que deberemos haber dejado en agua la noche desde la noche anterior, o bien, usar un bote de ellos ya cocidos. Es recomendable usar para la cocción usar una olla a presión, para que tarden menos tiempo en cocinarse. Se le añade el pan, los condimentos y se deja cocer hasta que queden 5 minutos, cuando se introducirá el bacalao desmigado. Una vez acabado, solo queda probar y servir. 

 

Bacalao al pil pil 

 

Dejamos los platos de cuchara, y pasamos a otro plato cocinado con bacalao. Es uno de los ingredientes que más se usa durante esta época del año, ya que es la temporada de este pescado. 

 

Los ingredientes que se usan para este plato, vamos a usar: 2 buenos trozos de bacalao, 5 dientes de ajo, media guindilla, o para sustituirlo, 2 cayenas y aceite de oliva.  

 

Comenzamos rehogando en una sartén los ajos, que reservaremos una vez preparados. Hacemos lo mismo con la guindilla troceada en cuatro partes. Con el mismo aceite, doramos el bacalao, desalado con anterioridad, en el caso de que lo hayamos adquirido en salazón, aproximadamente cuatro minutos por cada lado, comenzando por el lado de la piel. El bacalao suelta una gelatina que se quedará en junto al aceite, y que retiraremos y reservaremos también. 

 

Ahora vamos a realizar la salsa: La gelatina que hemos separado, la pasamos por un colador y se remueve. Añadimos un poco de aceite y a continuación echamos el resto de la gelatina, para espesar. Le añadimos el bacalao se sirve con todo lo reservado. 

 

Plato de procedencia vasca, que también se suele cocinar en cazuela de barro. 

 

Hornazo 

 

No podemos dejar de hablar de uno de los platos estrella de la cocina castellana, sobre todo muy típico de Salamanca. En algunos lugares es dulce, pero como veremos, el que nosotros vamos a cocinar es salado y relleno de productos derivados del cerdo, de gran calidad en esta zona. Aunque no es propio de la Semana Santa, sí que queremos hacer referencia a él, ya que se suele degustar el Lunes de Aguas, que es el siguiente lunes después de Semana Santa, y del que ya hablaremos más detenidamente. Como pequeño dato, se suele comer junto al río, para celebrar el fin de la penitencia y de no comer carne durante la Semana Santa. 

 

Esta especie de empanada, lleva los siguientes ingredientes: 

 

Harina, levadura de panadería, leche, agua, azúcar, aceite, manteca, huevo y sal para la masa y lomo, chorizo, panceta y huevo (opcional) para el relleno.  

 

Lo primero de todo hacemos la masa con los ingredientes indicados y se deja crecer durante media hora en un bol, tapado con un paño. Una vez pasado este tiempo, la partiremos a la mitad, retiramos una parte para la decoración, y estiramos la primera masa. Sobre ella colocamos todos los elementos del relleno, tapamos con la otra mitad, que ya tendremos estirada, colocamos la decoración en forma de rejilla, tan característica, pintamos todo con huevo batido, y al horno.  

 

El resultado es de sobra conocido y apreciado, además que aguanta bien durante unos días. 

 

Torrijas 

 

Es hora de pasar a los postres, tan diferentes en algunos sitios, y otros con diferentes matices dependiendo de la zona donde se cocinen. 

 

Empezaremos con las torrijas, postre muy típico, y que hoy por hoy podemos ver multitud de gente preparándolas en casa, debido a la situación actual, y subiendo las fotos a las redes sociales. Además, es un gran postre que se puede preparar en familia al no tener una gran dificultad, eso sí, con cuidado con los más pequeños al freír. 

 

Veamos los ingredientes, probablemente conocidos por todos: 1 barra de pan duro para torrijas (ahora venden pan preparado para hacerlas) cortado en rodajas de no menos de 2 cm, 1 litro de leche, un limón, 2 ramitas de canela, aceite de oliva, canela molida y azúcar. 

 

La preparación como hemos dicho es sencilla. Se pone a hervir la leche con una rama de canela y la corteza del limón. Cuando llegue al punto de ebullición, se retira del fuego y se pasa por un colador para dejarla enfriar. Mientras tanto, se colocan en una fuente las rodajas de pan y se cubren con la leche cocinada, ya fría, hasta cubrirlas por completo. Una vez que estén bien empapadas, se rebozan con el huevo batido y se fríen con abundante aceite, que no esté demasiado caliente ni demasiado templado. Se escurren, se pasan por papel absorbente unos dos minutos para que se retire lo máximo posible y se espolvorea azúcar y canela.  

 

Otra variante sería utilizando miel, sustituyendo al azúcar, o empapándolas en leche y vino, dándoles un toque diferente. 

 

Un poco de historia: Su origen se remonta al siglo I, pero hasta el s XV no se da forma a la receta que conocemos a día de hoy. Sobre todo, se daba a las madres que acababan de dar a luz para reponer fuerzas después de parto. 

 

Buñuelos de viento 

 

Otro postre característico de esta época son estos buñuelos de viento, aunque también se consumen bastante en la época de todos los Santos, en noviembre. Suelen estar rellenos de nata, crema pastelera, cabello de ángel, y cada día podemos encontrarlos con otros sabores diferentes como cohocolate, café... 

 

Los ingredientes son: Harina, agua, aceite, leche, azúcar, levadura, huevos, una pizca de sal y mantequilla. Hacemos la masa mezclando la harina con la levadura, calentando un cuarto de litro de agua junto con la mantequilla, si queremos la cáscara de un limón y sal. Añadimos a harina para obtener una masa que reposará 5 minutos.

  

Añadimos los huevos, de uno en uno y amasando. Hacemos bolitas que freiremos como las torrijas. Una vez fríos se rellenan con una manga pastelera. 

 

Pestiños 

 

Postre de tradición morisca, también con muchas variantes dependiendo de cada comunidad. Ya sea cubiertos de azúcar, miel o canela, siempre son un postre delicioso. 

 

Para elaborarlos necesitamos: Harina, manteca de cerdo, aceite de oliva, agua, vino blanco, anís estrellado y la cáscara de un limón. 

 

Para elaborarlos freímos la cáscara del cítrico con aceite junto al anís estrellado para darle sabor. Este aceite lo usaremos junto a la harina, la sal, el agua, y el vino para hacer una masa que dejaremos reposar unas dos horas.

 

Pasado ese tiempo, estiramos y damos forma de lazo para freir, igual que las torrijas o los buñuelos. Lo normal, después es bañarlos en miel, pero como hemos dicho, cada sitio tiene su gusto diferente. 

 

Hasta aquí os dejamos los que consideramos algunos de los platos más típico en general de todo el territorio.  

 

Si se os ocurre alguno más o vuestra receta es diferente en algún plato, en cualquier punto de su elaboración, estaremos encantados de que lo compartáis con nosotros.